Mayo 21, 2004

2. LA VIVIENDA DE NUESTRO GAUCHO

LA VIVIENDA DE NUESTRO GAUCHO

a) El Rancho

El rancho del gaucho - y de casi todos los habitantes del campo- era de "chorizo" y paja quinchada. Se llamaba "chorizo" a la masa de paja y barro con que se levantaban las paredes, y paja quinchada, a la que se usaba para el techo. Estos últimos eran manojos de paja atados con un junco o quinchos, que de ahí viene el nombre. La construcción era sencilla: cuatro horcones o esquineros -vértices de un rectángulo- enterrados firmemente hasta cierta altura; y unidos a estos, los dos ángulos que forman los mojinetes, los parantes laterales y, por último, la cumbrera o línea divisoria de las aguas. Preparado así el esqueleto, bastaba levantar las paredes, techar y colocar puertas y ventanas que, en un principio, no se usaron y luego eran simplemente cueros secos; la madera fue muy posterior.

b) La Enramada

Junto al rancho, como vivienda auxiliar, se levanta la enramada. Consistía en cuatro seis u ocho postes clavados en tierra, que sostenían el techo de ramas o paja, que protegía contra el sol y la lluvia. Al reparo de la enramada o ramada, se guardaban los aperos y demás útiles de trabajo y hasta se dormía en las noches de calor. También era frecuente que la enramada se usara como prolongación de la cocina, para hacer los asados, matear y comer.

c) El Horno

Al mismo tiempo que el rancho y la enramada, en un lugar próximo y sobre una especie de plataforma, se construía el horno. Un horno de barro - en forma de cúpula, característica en todo el campo uruguayo - destinado a cocer el famoso y rico pan casero que las familias tenían que amasar, periódicamente, para su consumo. Este tipo de horno subsiste todavía y presta inapreciables servicios en los lugares apartados y hasta en los pueblos, pues aún queda mucha gente apegada al antiguo pan, cuyo sabor y consistencia lo hacen distinto al que se elabora en las panaderías.

d) El Aljibe

El aljibe es un pozo cuyas paredes están totalmente revestidas de un material - ladrillos unidos con mortero y revocados con una mezcla de arena y tierra romana - que impide la filtración del agua. Es un depósito destinado a guardar el agua de lluvia en las regiones donde no hay agua potable, es decir, buena para beber, cocinar y lavar, o donde ésta se encuentra a tanta profundidad que resultaría demasiado caro hacer pozos o perforaciones para extraerla. Una cañería especial recoge el agua de lluvia, que cae en los techos de las casas, y la lleva al aljibe, donde queda depositada y se conserva en buen estado para el consumo durante mucho tiempo. El aljibe no era común en el campo; fuera de las ciudades y los pueblos, sólo se lo encontraba en alguna que otra estancia a causa de lo difícil y costoso de su construcción.

e) Mortero

Así como en todas las casas existía el horno, donde se cocía el pan casero, también era infaltable el mortero, pues se lo necesitaba para "pisar" - moler, romper y descascarar - la sal, el "charque", el maíz o el trigo usados en la mazamorra, el locro y otras comidas criollas. Los morteros comunes eran de madera, aunque también los había de piedra; un tronco duro, se ahuecaba hasta cierta profundidad y en ese hueco o cavidad se echaba la sustancia, que luego se "pisaba" con un palote circular o "mano", uno de cuyos extremos tenía la misma conformación del fondo del mortero.

f) Las Casas

En el campo, cuando se refieren a la vivienda, casi nunca se usa el singular. –“Me voy pá las casas"- dicen, aún cuando se trate de una sola casa, completamente aislada de toda la vecindad. Esa costumbre se debe, posiblemente, a que los primeros establecimientos que se alzaron en medio de la pampa - estancias y postas - a pesar de ser de un mismo dueño, solían estar formados por otros dos cuerpos de edificios, destinados a un uso distinto, y también porque los ranchos tenían una ramada que, en aquellos tiempos, hacían las veces de otra casa. Por eso los gauchos decían "las casas", modismo que aún sigue siendo usado en el interior.

g) La Tapera

La tapera no es otra cosa que los restos de una casa, u otra población cualquiera, que ha estado deshabitada mucho tiempo; el viento y la lluvia la destruyen poco a poco; el techo termina por caerse y, al fin, sólo quedan en pie las paredes con los huecos de las puertas y ventanas: ruinas. Antes, en el campo con mayor razón, las "taperas" tenían un aspecto poco agradable; la vegetación crecía por todos lados y los animales hacían allí sus nidos y madrigueras; además, se contaban historias tan terribles de "luces malas" y "aparecidos" -fantasmas- que la gente evitaba pasar cerca de las "taperas": les tenían miedo.

Escrito por Arqnogues en: 01:15 AM | Comentarios (1) | TrackBack